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BDSM

 

Historia del BDSM: Muchos la entienden como el desarrollo de un Ars Erótica, como un conjunto de formas de enlazar la sexualidad y la pasión con la vida diaria, transmitidas desde remotos tiempos, mucho antes de que se popularizase el acrónimo BDSM, que parte de las iniciales de bondage y disciplina, dominación y sumisión, junto con sadismo y masoquismo( sadomasoquismo).

Sin embargo, es en abril de 1991, en torno al foro de noticias por Internet denominado alt.sex, cuando se puede verificar que aparecen estas siglas por primera vez.

Dado que BDSM es una palabra que engloba términos muy dispares, no es fácil dotarla de una historia más allá del comienzo de su uso como acrónimo. Su misma definición, hace problemático enlazarla con un periodo histórico concreto, al margen del que corresponda a cada uno de sus componentes. En ese sentido, todas las partes involucradas en el BDSM tiene su propia y divergente historia. Para analizarlas , habría que remontarse a fechas tan dispares como el siglo VII a.C. en la Grecia clásica, el concepto filosófico de Eros y Phatos, o el de Eros y Thanatos, el final del periodo de la dinastía Edo en Japón, los amores cortesanos de la alta edad media o los inicios de las formas actuales de la llamada disciplina inglesa, en las escuelas victorianas.

BDSM se emplea a menudo de forma equivocada como sinónimo de sadomasoquismo. En realidad es un concepto que engloba una serie de aficiones y prácticas de sexualidad no convencional, muchas de ellas sin relación alguna con el sadomasoquismo. Actualmente, e independientemente de su génesis, el acrónimo se entiende formado por las iniciales de algunas de las prácticas que engloba:

A esto habría que añadir muchas prácticas fetichistas, entre ellas el fetichismo de los tacones, de la ropa de cuero y otros, junto con los juegos en los que cada parte asume uno de los roles, como los de maestro/alumna/o, doctor-paciente, niñera-bebé, juegos de entrenamiento de mascota y otros.

Las prácticas BDSM tienen un elemento común: los participantes construyen de forma voluntaria y partiendo de una situación de consenso, relaciones con marcado traspaso de poderes (EPE, Erotic Power Exchange o Intercambio Erótico de Poder) en donde una parte ejerce el rol dominante o activo, y otra parte el sumiso o pasivo.

Algunas de las prácticas que engloba el término, como la humillación erótica, el dolor, la sumisión y otras, no podrían entenderse al margen de su implicación con una específica forma de placer mutuo, sin la cual las citadas prácticas se asociarían con sensaciones desagradables. Durante una sesión (el tiempo en que se practica ese intercambio de poder) los participantes acuerdan determinadas reglas para garantizar que las prácticas se realizan en un entorno de consenso y libre voluntad.

 

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